lunes, marzo 05, 2007

Sesión 2: ¿Es la teología importante en el ministerio de los niños?



















Sesión 2

Jim Tomaszewski

¿Es la teología importante en el ministerio de los niños?

¿Estamos apuntando bien?

La vida se trata de tener una meta y apuntar a esa meta. Nuestra meta en este estudio es la teología.

Aprendemos en tres niveles:

1- Aprendiendo algo nuevo.

2- Una respuesta del corazón.

3- Poniendo en acción

Dios nos llama a ser fieles en nuestra enseñanza aun cuando no vemos los frutos.

Los niños son como semillas que no sabemos cómo crecerán. Nuestra visión debe ser mayor que ver la mirada iluminada de nuestros niños al entender una verdad.


¿Por qué cosas oras en tu aula o en tu casa? ¿Para que los niños sean árboles grandes y fuertes? Tal vez uno de tus niños puede ser un futuro líder de la nación.

Debemos orar para que nuestros hijos sean hombres de gran piedad.

Dios quiere que perseveremos teniendo una visión de lo que El puede hacer en esos niños.

Ejercicios de espada: (Sword Drills)

  1. Levantar la espada (la palabra de Dios) Efesios 6:17
  2. Cada niño agarra la Biblia por la columna.
  3. El profesor dice la cita bíblica.
  4. Los niños la repiten.
  5. El profesor dice: “En busca”
  6. Los niños buscan la cita y al encontrarla, apuntan con el dedo el verso y se ponen de pie.

Queremos que nuestros niños aprendan que la Biblia es lo más importante. Que no es un libro más, sino que es la palabra de Dios. Que cobra vida en los corazones de los que la oyen y la ponen en práctica. Debemos exhortar a nuestros niños a traer sus Biblias a la iglesia y al colegio. Al enseñar decimos muchas palabras, pero al leer la Biblia todos los niños deben entender que es la misma palabra de Dios y que por ello deben prestarle mayor atención y preguntarse al abrirla: ¿Qué quiere Dios que yo aprenda hoy con esta palabra? Que le pidan a Dios: “Enséñame lo que me quieres decir hoy.” Y esta debe ser una práctica aun con pasajes familiares.

Para finalizar el ejercicio, el profesor le pide a uno de los niños que lea el pasaje, casi nunca pedirlo al primero que encontró el pasaje porque los otros que no lo han encontrado se desaniman y cierran sus Biblias, en vez de seguir buscando el pasaje.

Para realizar este ejercicio con niños pequeños, que están aprendiendo a leer, se le pide pararse al lado del profesor para que al tener dificultad al leer, el profesor le pueda susurrar las palabras. Se debe enseñar a los niños a nunca reírse de errores en la lectura de sus compañeros.

El ejercicio se llama práctica de espada por Efesios 6:17- “Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios…”

Deuteronomio 31:30- “Porque yo les introduciré en la tierra que juré a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán, y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán, y me enojarán, e invalidarán mi pacto.”

Deuteronomio 32:1-4, 45-47: “Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel; y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.” Uno de los peligros que corren los niños educados en hogares y escuelas cristianas es ver la Biblia como otro libro de texto y no como la palabra de Dios. Cuando leemos la Biblia, ¿hacemos que sus palabras cobren vida? Para que las amen y la obedezcan.

Es importante enseñarle a los niños una teología correcta para que entiendan su naturaleza pecaminosa. Enseñarles a nuestros hijos las doctrinas esenciales para la salvación de sus almas. ¿Dónde empezar? Empieza a enseñándoles que Dios es Santo. Enséñales quién es Dios y qué él quiere de nosotros.

Los niños tienden a imitar sus héroes. Estrellas de deportes, estrellas de cine, caracteres de sus muñequitos favoritos, etc. Igual los adultos, tendemos a imitar las personas que admiramos. ¡Cuán bueno sería que nuestros hijos desearan imitarnos!

Enseñémosles que nuestro principal héroe es Dios:

· Al conocer a Dios por medio de su palabra y experimentándolo en la vida diaria, la fe crece.

· Buena moralidad (la manera en que vivimos) surge de una admiración del carácter de Dios.

· Al admirar el carácter de Dios más y más, tenemos un mayor sentido de nuestra pecaminosidad o incapacidad para vivir vidas santas, la cual nos mueve al arrepentimiento.

Tenemos que experimentar a Dios a través del Espíritu Santo, no sólo conocerlo en nuestra mente. No hay nadie más grande que Dios que podamos imitar y estimular a nuestros hijos a que imiten. Pero somos incapaces de vivir la vida santa que Dios requiere de nosotros (Romanos 3:23)

Cuando le enseñamos a nuestros niños sobre el carácter de Dios esto debe producir que ellos vean y reconozcan su propio pecado. Uno de los retos que nos proponemos erróneamente es estimularlos a que actúen como cristianos. Pero si nos enfocamos en instruirlos solo en acciones morales, podrán crecer creyendo que pueden encontrar el agrado de Dios en ellas. Los estimularíamos a vivir por obras, no por fe. (Salmo 86:9-10) “Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, Y glorificarán tu nombre. Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; Sólo tú eres Dios.”

¿Cómo conocerán las próximas generaciones la grandeza de Dios si no se las enseñamos? Pero no podremos enseñarles si no las conocemos. Y eso es precisamente lo que el salmista le pide a Dios en el verso 11: “Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; Afirma mi corazón para que tema tu nombre.” Debemos amar a Dios con un corazón que no esté dividido. Al enseñar a nuestros niños, ¿está tu corazón lleno de alabanza? Salmo 86:12- “Te alabaré, oh Jehová Dios mío, con todo mi corazón, Y glorificaré tu nombre para siempre.”


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